El 8 de marzo, es sinónimo de lucha y reivindicación, y no una jornada festiva como nos quieren hacer creer aquellas que quieren quedarse con este día. El 8 de marzo, no es el día de todas las mujeres, sino que es el día de las mujeres de la clase trabajadora.
Reivindicamos este día haciendo memoria histórica y recordándolo como se denominó en su origen; el día internacional de la Mujer Trabajadora, con todo el sentido que implica y recordando a aquellas heroicas mujeres que lucharon en San Petersburgo en 1917 y encendieron la mecha del cambio revolucionario que unos meses después derrotaría al zarismo. Reivindicamos este día como nuestro día, el de las mujeres trabajadoras.
Y hablar de mujer trabajadora, hablar de mujer luchadora, es hablar de Esther García: nuestra fundadora, nuestra compañera, nuestra amiga. Porque si el día 8 de marzo tiene sentido, es por mujeres como ella, que en su abnegada lucha por la emancipación de la clase obrera, y de la mujer trabajadora, demostró que se pueden conseguir muchas cosas.
Las mujeres trabajadoras:
- Luchamos porque estando en el año 2023 tenemos que seguir diciendo que a igual trabajo se debe tener igual salario.
- Luchamos porque nuestras condiciones de trabajo son aún más precarias, temporales y miserables.
- Luchamos porque no podemos decidir sobre nuestros cuerpos y nuestro futuro.
- Luchamos porque soportamos generalmente los trabajos domésticos y el cuidado de hijos o personas dependientes.
Luchamos, en definitiva, para crear un mundo nuevo en el que seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.
¡Que viva la lucha de la mujer trabajadora!