Desprecio absoluto por la oposición y sus propuestas.


Desde que comenzó la desescalada, la ACPT empezó a pensar alternativas para poder celebrar algo que recuerde a las fiestas patronales de Torrelavega con la seguridad que exige el momento. Entendemos que es fundamental que desde el Ayuntamiento se afronte esta situación con determinación y responsabilidad. Pero que se afronte de verdad, sin que se escondan o escabullan entre eventos ajenos o negocios con forma de cultura o festejo.

Socialmente es vital ser capaces de crear un ambiente que, al menos, sea relajado y entretenido durante estos meses. No estamos hablando de unas fiestas tal y como las hemos entendido siempre, sino de un formato que nos permita salir de la rutina y tener alternativas de ocio seguras, accesibles y para todos los públicos.

Pero es que además, en esta situación, el equipo de gobierno debe hacer un esfuerzo por crear una agenda que permita que un amplio sector de la cultura de Cantabria, de diversas disciplinas, pueda trabajar en una época en la que las opciones se han reducido considerablemente. No sólo para artistas, sino también para muchos trabajadores y trabajadoras de sectores como el montaje o instalaciones técnicas.

Es por este motivo que, el 15 de mayo, solicitamos una reunión a la Concejala de Festejos, Patricia Portilla, para plantear una propuesta con la suficiente antelación una vez que empezaban a publicarse por la administración autonómica protocolos para el desarrollo de eventos.

Nuestra propuesta se basaba en dos conceptos fundamentales: espaciar las actividades por distintos barrios de Torrelavega y que la duración fuera de alrededor de un mes. Romper el modelo habitual en el espacio y en el tiempo, de forma que si además, se contaba con una programación fundamentalmente local o autonómica, huyendo de fórmulas masivas, se podrían aplicar sin ningún esfuerzo todos los protocolos que garantizan nuestra seguridad. Además, en nuestro planteamiento tenía cabida una propuesta para que dos pequeños recintos feriales se alternasen cada 10 días, pudiéndose regular el aforo en la entrada y así un sector claramente perjudicado, al menos trabajaría en Torrelavega. Además se ofrecería una alternativa de ocio infantil, que parece que a nadie le importa.

Tras los clásicos parabienes y palmaditas en la espalda, así como alguna apreciación que básicamente denotaba que la responsable de festejos hasta ese momento ni se había preocupado, comenzó una travesía en el desierto que nosotros damos por culminada hoy aquí, pues no vemos otra opción de seguir trabajando esta propuesta ante el más absoluto ninguneo y desprecio con el que se nos ha tratado.

Patricia Portilla es una concejala de festejos que pasa olímpicamente de su trabajo, dedicando prácticamente nada de tiempo a su cometido, excepto a aquellas cosas que de forma personal le interesan o le gustan. Resulta vergonzoso comprobar cómo nos aseguró en esa primera reunión que trasladaría nuestra propuesta al alcalde para mantener una reunión conjunta, estando también presentes los técnicos implicados. Casi tres meses después, esa reunión no se ha producido. Innumerables llamadas y mensajes sin respuesta quedan como testigos de lo poco que le importaba trabajar esa propuesta.

Si esta falta de respuesta se debiese a que ya estaba dedicada en cuerpo y alma a desarrollar programas y buscar alternativas encabezando la situación, su silencio tendría algo de lógica. Pero su enorme dedicación y compromiso sólo sirve para repetir permanentemente que “si otros lo hacen”, “es que eso no lo veo” o “el alcalde no me hace caso”. Una actitud lamentable para la responsable de un área de gobierno de nuestra ciudad.

Ante la pasividad y el pasotismo de la responsable directa, decidimos acudir directamente al alcalde para darle conocimiento de la propuesta, quien nos aseguró que la concejala “algo le había comentado”. Muy serio todo.

Tras solicitar en múltiples ocasiones una reunión de trabajo para explicar la propuesta, nos emplazaron a una videoconferencia en la que no se presentó ni la concejala responsable, ni se convocó a los técnicos y que duró escasamente 20 minutos, desapareciendo el alcalde al cuarto de hora de empezar. En ese encuentro, tanto el alcalde como el concejal de hacienda, presente también, nos trasladaron que la idea les parecía buena y que estaban por la labor de llevarla a cabo.

Pero el compromiso duró muy pocas horas, ya que al día siguiente, 25 de junio, en la comisión de Festejos, la concejala nos trasladó las intenciones del equipo de gobierno. Y diferían por completo de lo acordado el día anterior. Su propuesta de fiestas se limitaba únicamente a la contratación de una serie de pasacalles.

En esa misma comisión, la ACPT expusimos al resto de grupos políticos y técnicos presentes nuestra propuesta, sumándose a la misma el Partido Popular y Ciudadanos, mostrando además la disconformidad con la propuesta planteada por el equipo de gobierno.

Quienes, curiosamente, también pusieron impedimentos a nuestra propuesta fueron los técnicos de ferias y de animación socio cultural, argumentando que había riesgo antelas posibles aglomeraciones de personas que se pudieran producir. Llegando incluso a hablar de posibles desordenes y altercados públicos. Curiosamente ninguno de ellos ha emitido ningún informe desfavorable a la Feria del Libro, los conciertos de La Lechera, las ferias de ganado o el mercado de los jueves.

Tras el debate en la comisión y viendo el posicionamiento encontrado entre los partidos de la oposición y la concejala, ésta se comprometió a convocar una nueva comisión de Festejos para seguir hablando del tema en el plazo de una semana. Han pasado tres semanas y no se ha producido esa convocatoria.

Al día siguiente de la mencionada comisión de festejos, los tres partidos, ACPT, PP y Ciudadanos solicitamos una nueva reunión al alcalde para el lunes 29 de junio y así poder plantear deforma conjunta una propuesta diferente de fiestas. Tres semanas después de esa solicitud tampoco se ha producido ese encuentro.

La ACPT tiene claro que la propuesta se puede llevar a cabo de forma legal, segura y responsable y que además el Ayuntamiento de Torrelavega tiene capacidad para realizarla, pero le falta lo más importante: la voluntad política.

Para sacar adelante esta propuesta se necesita trabajo y dedicación, algo de lo que adolece Patricia Portilla, responsable del área de festejos, sin que eso parezca preocuparle a un alcalde que tampoco está sabiendo estar a la altura del momento.

Al final, la única conclusión que podemos sacar de estos casi tres meses tirados a la basura es que políticos y técnicos responsables prefieren tener un verano sin quebraderos de cabeza ni responsabilidades, en vez de trabajar en una propuesta presentada con suficiente antelación que hubiera contribuido a dinamizar social y culturalmente la ciudad durante lo que queda de verano con total responsabilidad y completa seguridad.

La situación que atraviesa Torrelavega no es casual, y aunque no lo parezca, situaciones como ésta que hemos relatado son la tónica habitual de la gestión que arrastra nuestra ciudad por parte de los distintos equipos de gobierno que han pasado por el Ayuntamiento.

Cualquier propuesta o idea sufre siempre la falta de interés, de capacidad o de ambas. Jamás se aprecia tan siquiera un ramalazo de valentía, ganas o ilusión por hacer algo distinto o pionero en Torrelavega. Está claro que tenemos lo que nos merecemos.

 

 

Alejandro Pérez, concejal por la ACPT en el Ayuntamiento de Torrelavega

Torrelavega a 16 de julio de 2020

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